El río de la vida. Exposición de Carmelo Rebullida
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El río de la vida. Exposición de Carmelo Rebullida

El río de la vida. Exposición de Carmelo Rebullida

Carmelo Rebullida en Demodo Gráfico

“Para mi la pintura es una aventura, algo así como un viaje a no se sabe dónde. Si no fuera por ese factor sorpresa, por ese juego del azar interviniendo en el proceso pictórico, probablemente no generaría suficientes estímulos en mi para seguir en la creación artística.

Un cuadro me interesa en la medida que he logrado encender una determinada llama. En él he figurado ciertos elementos de manera aleatoria de forma que si no me despiertan ninguna emoción sigo con mi trabajo construyo-destruyo hasta que aquello cobra vida o realidad. Sólo me valgo de mi instinto, es como un proceso misterioso y excitante que seguramente y debido a eso me arrastra siempre a renovar esa experiencia y llega un momento que el cuadro me gusta así y así se queda.

Lo milagroso del asunto es que ese efecto, esa emoción funciona no solo para mi (autor) sino para otros (receptores) y ahí está ese milagro de la creación artística. Eso no significa que no beba de la tradición, de la obra que otros artistas nos legaron, nada se aprende de la nada. Todo esto es evidente. Bebo y me alimento de muchos.

Lo cierto es que intento siempre pintar como un juego en el que la mayoría de las veces tengo la impresión de no ser yo el responsable de mi obra. Es como si la obra tuviera una vida propia, como si alguien guiara mi mano independiente de mi propia voluntad

Esa realidad interna me parece tremendamente evocadora y creo en ella, yo la llamo instinto y me dejo guiar, ya habrá tiempo luego para racionalizar. De ahí pienso que el verdadero arte no tenga que explicarse.

Cartel exposición "El río de la vida" de Carmelo Rebullida.

Cartel de la exposición

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Invitación de la exposición

Invitación exposición Carmelo Rebullida en Demodo gráfico

Entrevista a Carmelo Rebullida

P.- ¿Qué es el río de la vida?
Todo tipo de avatares que hacen que la vida no sea una línea recta sino algo sinuoso que hace que tengamos que adaptarnos continuamente en este cambio constante y replantearte cosas en este continuo fluir que es la vida.
P.- ¿Cómo has seleccionado los cuadros de la exposición?
En su mayor parte son cuadros recientes realizados en el último año. La selección ha sido una  pequeña batalla entre la arquitectura de la sala (sus ladrillos) y la obra. Los cuadros que se han adaptado al lugar se han quedado y otros que para mí eran importantes pero no los veía con la suficiente energía que requiere el lugar se han quedado fuera.
La verdad es que ha sido un montaje que me ha costado lo suyo. Comparativamente con otros ha sido el más arduo. Hablando con Paco Simón que tiene tanta experiencia, me decía que no le gusta nada exponer en los sitios en los que la propia arquitectura tiene tanta importancia. El prefería la clásica sala rectangular con paredes blancas o neutras que no interfiera nada con la obra.
P.- ¿Hay alguno de ellos que quieras especialmente?
Sí, hay algunos como Brigitte Bardot, Mundo abisal, Gran paisaje amarillo que ya en mi estudio tenían su importancia para mí, ya sea por su fuerza intrínseca, su técnica compleja u otras consideraciones que a veces resulta difícil de explicar. Luego en el montaje en la sala adquirirían mucha importancia Gran paisaje azul y Paisaje amarillo y rojo, cuadros que en mi estudio me decían bastante menos. Lo que demuestra que los cuadros funcionan mejor en unos sitios que en otros sin ningún lugar a dudas.
P.- ¿Cuál es el primer estímulo para comenzar un nuevo cuadro?
En realidad no necesito muchos estímulos para ponerme a pintar, aunque tener un proyecto expositivo a la vista es importante sino tendemos a relajarnos en exceso.
En la exposición explico en una cuartilla como es mi proceso creativo y digo que es una aventura, que no parto de una idea, que lo que quiero es precisamente eso, divertirme , jugar …,  de manera que lo primero que hago es tapar el blanco del lienzo con materia (arenas pasta de papel y cola) o con pintura y a partir de ahí comienza la aventura, casi siempre con herramientas que no venden en tiendas de material artístico y sí en droguerías y ferreterías. Las ferreterías me encantan y  también las pastelerias. Dificilmente paso por una de ellas que no me pare en el escaparate para mirar.
Para mí pintar es casi tan necesario como respirar, comer y beber. Se que puede parecer exagerado pero necesito ese equilibrio y eso me lo da el hecho de pintar. Disfruto mucho la mayoría de las veces, otras no tanto: cuando no salen las cosas; pero el acto de pintar me da vida, me ilusiona, me emociona, a veces también me divierte. Hay como un ejercicio meditativo que hace que tú y el cuadro sean uno. El grado de concentración hace que mas de una vez suene el timbre desde casa para llamarme a comer y no lo perciba, tienen que venir para ver si me ha ocurrido algo. Es un proceso casi en su totalidad instintivo como creo que lo es en la mayoría de las artes: literatuta, música, danza, etc.
P.- ¿Cómo ha evolucionado tu pintura?
Técnicamente pienso que he ganado con el tiempo muchísimo. En el camino me han ocurrido gran cantidad de experiencias, algunas bastante duras como luchar contra un cáncer linfático durante unos años y otras mas felices. Todas estas cosas te hacen madurar como persona e incluso te hacen mejor en todos los sentidos, te hacen mas humano, ves mas claro qué es importante y qué no lo es tanto y esto en mi pintura también se refleja. Pienso que he ganado en sabiduría, en manejarme mejor con mis sentimientos, mis deseos, acepto mis carencias que son muchísimas y comprendo mejor al ser humano porque me comprendo mejor a mi mismo.
P.- ¿Cuáles crees que son tus influencias?
Muchísimas, de los clásicos me gustan Velázquez, Goya, Rembrandt, Durero, El Bosco  … y del siglo XX: Picasso, Matisse, Monet, Paúl Klee, Bacon, Lucian Freud y Lichtenstein.
P.- Eres un pintor que vive de su trabajo, ¿por qué es tan difícil encontrar a alguien que pueda vivir del arte?
Desde 1978 que recibí dos premios importantes decidí que quería ser pintor y dedicarme por completo a ello. Yo había terminado Ingeniería Técnica y trabajaba en una oficina técnica diseñando naves industriales y puentes grúa. Aquello no era lo mío y era un suplicio; así que decidí dejarlo porque estaba en juego mi salud mental. Un día decidí que seria mi propio jefe y nadie tomaría por mí decisiones, que pasarte un tercio de la vida trabajando en algo que no te gusta es demasiado y la vida es bastante corta.
Así que no se muy bien si fue valentía o insensatez, pero aquí estamos y no me arrepiento.Pienso que hay que luchar por lo que queremos y para las cosas que valemos o en las que creemos, si no la vida carece un poco de sentido o al menos eso creo yo.
P- ¿Cómo ves el panorama artístico actual?, ¿estás atento a las nuevas tendencias?
No he perdido la curiosidad pero no estoy tan atento como cuando tenía 30 años que iba a Madrid todos los fines de semana para ver docenas de exposiciones.
En Zaragoza sorprende la creatividad que hay tanto de pintores como de músicos.
Pienso que hay muy buen nivel, pero no sabemos sacar esta creatividad fuera, faltan medios, no hay apoyo cultural (ahora menos que nunca), no se si nos falta creer en nosotros mismos.
Es complicado seguir cuando no hay coleccionismo, ni mecenazgo, ni nada de nada. Solo se puede seguir echándole mucho arrojo y moviéndote mucho con fe inquebrantable. Al menos internet es un pequeño milagro dentro de lo mal que está la situación para los creativos por la difusión que puedes hacer de tu obra a través de los blogs, redes sociales, etc …
P.-  ¿Qué hace que una persona compre un cuadro?
Ya me gustaría saberlo, sería la panacea universal si lo supiera. Cuando haces un cuadro tratas de que te guste, que te emocione, si te emociona a tí seguro que hay personas en tu onda que les gustará, eso es seguro.
Luego que tenga unas ganas locas por tenerlo  y que disfrute de una economía un poco saneada, que no le suponga ningún trastorno. Generalmente compran cuadros aquellas personas sensibles al arte, a veces  los propios artistas compran obra de colegas a quienes admiran mucho (las menos) y, la mayoría de las veces, personas que no disfrutan del arte, que tienen mucho dinero y les gusta ostentar que tienen obra de artistas muy conocidos.
P.- ¿Cómo te planteas tu futuro como pintor?
Pienso seguir evolucionando y pintando, entre otras cosas, porque es la única cosa que se hacer, si no puedo hacerlo sobre tela, lo haré sobre papel, o sobre cualquier otro tipo de soporte, pero es algo que no pienso dejar a menos que la pintura me deje a mí porque un día la señora Inspiración se me vaya con otro.

Crítica de la exposición "El río de la vida" de Carmelo Rebullida.

Vistas de la exposición “El río de la vida” de Carmelo Rebullida en Demodo gráfico



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