Ditirámbico. Emisores metalíricos. Exposición de Sergio Abrain
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Ditirámbico. Emisores metalíricos. Exposición de Sergio Abrain

Ditirámbico. Emisores metalíricos. Exposición de Sergio Abrain

Sergio Abrain en Demodo Gráfico

Ditirámbico. Emisores metalíricos. Exposición de Sergio Abrain

Ditirámbico es un breve catálogo de propuestas liberadas, grandes y pequeños objetos disidentes entre los “escombros calientes” de la memoria y el arte. Un elogio de la diversidad, mundos pequeños y despistados que pueden reflejar la fuerza de lo frágil y que no son, sino juegos improvisados guados por el sentimiento y el instinto. Es ahí donde aparecen todos los géneros sugeridos por el capricho de cierta locura liberada, locura temporal. En la cuerda floja de la razón.

Una narración sobre la poética de lo diverso, una alquimia de la duda entre lo natural y lo artificial. Un ritual de pequeños abismos melancólicos fuera de un terreno fijo, fuera de un discurso vital único. Las huellas de un caminante urbano, lleno de contradicción.

Estas obras son cuadros-linternas, pequeños disparos mentales, unidos bajo la mecánica de la sangre. Surgen del estómago y el pecho, unas veces se necesitan los sueños y otras la presencia humana. Contaminados entre sí, encierran un deseo de materialidad, entre el ser y la apariencia en un espejo difuso.

Algunas de estos materiales llevan en cocina mucho tiempo. Son obras realizadas al margen de la producción habitual. Experiencias que señalan otros modos y caminos.

Ya sabemos que desde M. Duchamp el arte no pertenece, ni al Olimpo, ni al paraíso. Tan solo se trata de llenar los ojos de preguntas creativas. Dentro de este útero de viejos ladrillos.

DITIRÁMBICO: composición poética de arrebatado entusiasmo.

Sergio Abrain. Abril de 2014.

Cartel de la exposición de Sergio Abrain en Demodo Gráfico

Cartel de la exposición

Invitación de la exposición

Invitación de la exposición de Sergio Abrain en Demodo Gráfico

“L´art, pour l´art”, el arte, por el arte… una suma de palabras que han marcado la existencia de muchos grandes artistas desde Allan Poe, hasta Baudelaire, pasando por Dalí, Magritte o Picasso. Qué realidad tan efímera aquella en la que se logra no expresar nada, transmitiendo mucho. ¿Dónde poner esa línea tan necesaria para los humanos entre lo determinante y lo arbitrario, lo explicable y lo inexplicable?.

Desde las once mil vergas de Apollinaire y las perversas historias del Marqués de Sade empezamos a comprender algo que ya sabíamos, una atracción ineludible y morbosa hacia lo que se supone que debería ser censurado, a lo que deberíamos enfrascar en nuestras mentes y no dejar salir por miedo, vergüenza o pánico a lo que el resto piense o incluso, a lo que piense uno de sí mismo. George Bataille en su obra “El erotismo” decía que el espíritu humano se da constantemente miedo a sí mismo y que el erotismo es la aprobación de la vida hasta en la muerte.

Es terrible reprimir los impulsos, guardarlos por una serie de dogmas sociales que marcan nuestra forma de ser y de actuar a lo largo de nuestra existencia. Sin embargo somos presos de ese erotismo, somos cautivos de sus misterios y por eso nos asusta. Guardar parte de estos impulsos tan necesarios pero a la vez tan obscenos, es un comportamiento determinante, pero tener el valor de expresarlos, de mostrarlos y asumirlos, demuestra ingenio y como resultado, un sentimiento de liberación que nos satisface y que, aunque es duro, este resultado se mantiene arbitrario.

“L´art, pour l´art”, el arte, por el arte, por el placer de definir esa línea entre lo arbitrario y lo determinista, por hacer de algo obvio, algo sugerente, por crearle un fondo a la banalidad. Y qué puede haber más banal, más placentero, más sugerente y a la vez, más complicado que lo que alimenta nuestros deseos más morbosos y que reprimimos incesantemente. Disfruten pues de compartir ese erotismo que a todos nos choca y motiva tanto, disfruten de esta obra que expresa su sugerencia.

Galo Abrain. Zaragoza. Abril de 2014.

Crítica de la exposición de Sergio Abrain en Demodo Gráfico

Vistas de la exposición de Sergio Abrain en Demodo gráfico



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